martes 9 de junio de 2009

El Panorámico de Segovia (2ª parte)

Esta es la segunda parte de un reportaje. Si no has leído la primera, te recomiendo que lo hagas pulsando aquí.

Las instalaciones construidas (continuación)

D. La Plaza Mayor o la Plaza de Castilla y León

En la documentación consultada para escribir este reportaje se denomina a este espacio de dos maneras diferentes.
En el dossier de prensa se le llama “Plaza Mayor”, mientras que en un folleto turístico posterior el nombre había cambiado al de “Plaza de Castilla y León”, posiblemente en un intento de agradar a las autoridades regionales que en aquel momento estaban decidiendo sobre la subvención.

En todo caso, el que iba a ser el corazón del complejo se quedó a medio construir, pero su perímetro y características se pueden distinguir perfectamente.

Cerrada y con soportales, alrededor de ella estarían la mayoría edificios, una fuente tradicional y el campanario de la ermita.

Espectáculos de luz y sonido, un mercado medieval y la terraza de verano la hubieran llenado de vida. Pero eso nunca sucedió.

E. La Ermita

Como todo pueblo castellano que se precie, la villa recreada en El Panorámico de Segovia iba a tener su iglesia.
Románica, coqueta y funcional, se pensó tanto para el culto (iba a ser consagrada) como para la celebración de bodas, comuniones o bautizos.

Y por las noches, las suaves notas de la música clásica agasajarían a los visitantes que se acercaran a ella.

Se ideó para ser un pequeño lugar de recogimiento en el centro de tanto bullicio.

F. El Caserón de los Artefactos

Como todo el complejo (si exceptuamos el Panorámico y la sala Totalmovie), el estilo arquitectónico de este gran edificio seguía las normas de la construcción típica castellana.

Hecho en piedra, con sólidos muros y contrafuertes, el Caserón de los Artefactos iba a ser destinado a albergar toda una colección de ingenios tradicionales como crisoles, barquines, martinetes o fraguas.

Girando en torno a los cuatro elementos naturales; agua, aire, tierra y fuego; permitiría descubrir cómo se fabricaban, no hace tanto, las herramientas, los licores o los aperos de labranza.
Una pequeña fábrica de chocolate, también al estilo tradicional, pondría el toque dulce a la visita.
Bajo un entramado de madera, la enorme estancia que forma su interior iba a ser la sala de exposición.

Ha quedado dentro maquinaria de trabajo. Pero no es ninguno de los artefactos que se pretendían exhibir: más bien se trata de las herramientas usadas por unos trabajadores para instalar un suelo que se quedó a la mitad.

G. La Lonja de la Mesta

La rehabilitación de los viejos establos logró que este edificio no desentonara con el resto de construcciones.

Y se consiguió añadiendo una inmensa galería; llamada Balconada de Riofrío; poniendo vigas de madera a la vista o cubriendo la techumbre con teja de barro.

Estaba destinado a ser la oferta comercial de El Panorámico, aunque desde el principio se concibió para no ser un centro comercial más.
Se dividiría en tres ambientes diferenciados:
En la zona de Compras con Encanto se pretendía que, pasando de una tienda a otra por puertas interiores, existiese toda una selección de artículos tradicionales.

Ropas populares de cuero, lana, lino o algodón; libros antiguos, hierbas y remedios naturales, flores, esencias y perfumes…


También todos los artículos y accesorios para practicar las actividades al aire libre que proponía El Panorámico. La Despensa Regional sería una exposición permanente de productos gastronómicos de la región.


Vinos, quesos, embutidos, legumbres, dulces… los cuales se podrían degustar y, por supuesto, comprar.
Por último la zona de Gastronomía, que comprendía un típico horno de asar segoviano, un autoservicio de cocina tradicional con menú familiar y un bar-cafetería para hacer una pausa en la visita al complejo.

Por supuesto, con objeto de permitir la celebración de eventos y congresos, el edificio iba a contar con un gran salón de banquetes.
Y para su funcionamiento, el centro de transformación…

… y la espectacular sala de calderas.

H. El aparcamiento sur

La lejanía del centro de la ciudad hacía imposible que los visitantes llegaran a pie.
Aunque suponemos que existiría transporte público, lo más habitual en estos casos es que la gente llegue en sus propios vehículos.
Por eso se pensaban construir dos zonas de aparcamiento, una al norte, junto a la y otra al sur, más grande y que daría acceso a todo el complejo cómodamente.

Sólo la segunda se llegó a terminar e incluso la caseta del vigilante se hizo conforme al estilo de los edificios.

Mediante una escalinata se accedía directamente a la Plaza Mayor.

Las instalaciones que quedaron sin construir

I. Posada de España

Aunque el proyecto se llegó a redactar, ni una sola piedra se puso de este edificio que, de haberse completado, habría elevado mucho más unas cuentas que ya superaban los 2400 millones de pesetas (aproximadamente 14,5 millones de euros) de inversión.
Su construcción estaba prevista en dos fases, de 40 habitaciones cada una.

La primera parte se haría de modo que, en caso de que la demanda así lo aconsejara, se pudiera construir la segunda sin necesidad de grandes inversiones y, lo que era más importante, sin interferir en la actividad de lo ya edificado.
Se pretendía cuidar especialmente la tranquilidad de los huéspedes, tanto para las familias que prolongaran su estancia en el parque como para los asistentes a las convenciones y congresos que se pretendían organizar.
Sus habitaciones estarían orientadas bien a la Plaza Mayor y sus actividades, bien a la finca trasera, con una vista en este caso realmente impresionante.

J. La Era de los Carros

Un trocito de campo dentro del complejo.
Allí se desarrollarían demostraciones de las actividades tradicionales de los labradores, festivales y celebraciones campestres.

Un parque infantil haría las delicias de los más pequeños y una pista de petanca permitiría disfrutar de uno de los juegos con más arraigo en el mundo rural (con permiso del mus, claro)
Piedra, agua, encinas y el sol castellano definirían este lugar de animación continua.

K. Campo de tiro, sendas y veredas

Las actividades al aire libre no se limitaban al recinto de El Panorámico.
Al senderismo o al BTT de los que hablábamos en la primera parte se unirían agradables paseos junto al arroyo e incluso un lugar para practicar el tiro con arco.
Toda una manera de disfrutar de la naturaleza a muy pocos minutos de la gran ciudad.

L. Estación de servicio y aparcamiento norte
Terminamos el recorrido por las instalaciones que nunca se terminaron con el aparcamiento norte y la gasolinera.
Poca información tenemos, pero la presencia de una estación de servicio estaba justificada dado el tráfico que tenía la carretera antes de la construcción de la autopista.
Por su parte, el aparcamiento norte parce que iba a estar destinado para un acceso rápido a la zona de restauración o el cine, quedando el sur para estancias más prolongadas.

Un poquito de esperanza
Después de realizar dos estudios en el verano de 1997, CajaSegovia y los principales acreedores (Cubiertas, Conalber, Crespo y Blasco, Sofacal y Soteca) seguían pensando que el proyecto era viable aunque los ingresos serían menores a los inicialmente previstos.
Por ello se estudió un nuevo modelo de gestión, contratando a una persona conocedora del negocio de los parques temáticos, aunque sin dejar de lado al verdadero impulsor del proyecto, el empresario Guillermo Tena.
Apenas 6 meses después los propietarios por fin encontraron un comprador que no sólo podía sacar a El Panorámico adelante sino que además podría convertirlo en todo un éxito de público. Además de su actividad habitual, el prometedor futuro del complejo pasaba por ser utilizado como estudio de rodaje de las numerosas series de televisión que la empresa compradora producía.
El empresario, Emilio Aragón y la productora, Globomedia.
La reunión definitiva, en la que se iba a rubricar el acuerdo, tenía que haberse celebrado el 6 de abril de 1998 pero la enfermedad del consejero delegado de Globomedia hizo que se retrasara un par de semanas.
Este aplazamiento fue letal para el futuro de El Panorámico, porque permitió a los acreedores minoritarios endurecer sus condiciones de venta, hecho que propició la retirada de la oferta de Globomedia, que en ningún caso quería verse envuelta en una multitud de demandas judiciales.

Liquidación, acreedores, recalificaciones y subastas fallidas
Una vez frustrada la venta del complejo CajaSegovia optó por ejecutar la garantía hipotecaria de 476 millones (algo menos de 3 millones de euros).
El 25 de mayo de 1999 salió a subasta el edificio de La Lonja de la Mesta con un precio inicial de 250 millones de pesetas (1,5 millones de euros), pero al no presentarse ningún pujador quedó desierta.
En la segunda convocatoria, el 30 de junio de ese mismo año, se rebajó el precio de salida a 187,5 millones de pesetas (1,12 millones de euros), un 75% del valor en el que está tasado el edificio, pero la puja volvió a quedar desierta ante la ausencia de compradores.
Tampoco hubo pujadores en la tercera y última subasta, por lo que la entidad de ahorro se adjudicó el edificio por su precio de salida: 20 millones de pesetas (120.000 euros). Fue el 28 de julio de 1999.
En diciembre del mismo año, el que fuera presidente de CajaSegovia declaraba al periódico El Adelantado que “Estamos convencidos de que en un futuro relativamente próximo El Panorámico tendrá una salida satisfactoria para los intereses de nuestra querida Segovia
Un año después seguía sin saberse nada, pues los potenciales inversores querrían adquirir todo el conjunto y no solamente el edificio propiedad de CajaSegovia.
Fuentes del Ayuntamiento de La Losa nos han comentado que se recibieron numerosas solicitudes de recalificación de los terrenos que, naturalmente, fueron rechazadas por estar catalogada la totalidad del complejo como “instalación de carácter social”
El alcalde, por su parte, declaró a finales de 2002 en la prensa local que “El Panorámico es un muerto heredado por el municipio, que pese a no ser propiedad nuestra, desafortunadamente, pasará de corporación en corporación”

El estado actual
Por desgracia, el estado actual de las instalaciones nada tiene que ver con la primera visita que realizamos.
Hemos retrasado esta publicación más de un año con el fin de preservar el lugar lo máximo posible, pero su ubicación (que hasta tiene desvío señalizado) lo hace muy propicio para expoliadores, grafiteros y demás calaña.
El sueño de Don Guillermo es ahora, como cuando él se hizo cargo de la finca, un lugar muerto a la espera de una solución que al parecer, como el tren que da título al blog, nunca llegará.
A él dedicamos, con todo nuestro cariño, esta entrada.

Texto: Tomás Ruiz
Fotografías: Daphneé García y Tomás Ruiz
Localización: Abandonalia

lunes 11 de mayo de 2009

El Panorámico de Segovia (1ª parte)

No es la primera vez que en este blog hablamos de soñadores que arriesgaron cuanto tenían y a los que la realidad despertó repentinamente.
El Château de la Mercerie o el Aerotrén son buenos ejemplos de ello.
Hoy vamos a conocer otro de esos sueños rotos.

El soñador

Guillermo Tena; farmacéutico y empresario; era el propietario de una finca de 16 hectáreas en el término municipal de La Losa, cerca de Segovia.

Desde los años 60 fue la sede de una importante explotación equina destinada a la obtención de globulinas heterólogas denominada Inmunobiológicas S.A.

Entre sus instalaciones destacaban el laboratorio y dos establos, uno en el edificio principal y otro en un extremo del terreno.

La competencia ejercida por las grandes farmacéuticas, en especial las japonesas, cada vez hacía menos rentable un negocio que inevitablemente terminó por cerrar sus puertas.

Aunque la empresa continuó su actividad en otros campos, tanto la finca conocida como “La Pedrona” como sus edificios quedaron abandonados.

A pesar de este revés, Guillermo Tena ha seguido siendo un acreditado científico, miembro la Real Academia Nacional de Farmacia y desde 1980 hasta 1988, presidente de la Asociación Española de Toxicología.

La idea
Corría el año 1992 y España estaba inmersa en los fastos de los Juegos de Barcelona y de la Exposición Universal de Sevilla.
Un promotor del que sólo hemos conocido el apellido, el señor Cereceda, presentó a Guillermo Tena un proyecto para crear un área turístico-cultural y de servicios.
Se basaba en un centro similar construido en Santiago de Compostela con motivo del Año Jacobeo, aunque el de Segovia sería mucho más moderno y completo.

La sensación de modernidad y progreso que ofrecían las nuevas tecnologías presentadas en los pabellones de la Expo resultaron determinantes a la hora de convencer al empresario farmacéutico para que se embarcase en la ilusionante aventura de construir un parque temático en la ahora baldía finca segoviana.

La obra se licitó el 20 de mayo de 1993 y comprendía una zona edificada de 6168 metros cuadrados que se asentaría en una superficie total de 157.500.

La construcción
Una vez concedidos por parte del Ayuntamiento de La Losa los permisos necesarios comenzaron las obras, que en su primera fase consistían en la reforma de los establos y la construcción de una nave, la ermita y la cúpula del Panorámico.

Paralelamente los promotores seguían su búsqueda de financiación.
Se solicitó a la Comisión de Promoción Económica de la Junta de Castilla y León una ayuda de 147 millones de pesetas (900.000 euros) y ésta fue aceptada para su estudio basándose en los 40 puestos de trabajo fijos previstos.
La Caja de Ahorros de Segovia, por su parte, concedió a la empresa un préstamo de 900 millones de pesetas (5,5 millones de euros)
Entre 60 y 70 operarios dirigidos por los arquitectos Fredesvinto Pérez, Miguel Mayor, Eleuterio Palacios y Fernando Sastre, y el aparejador Enrique Pernaute trabajaban en la construcción del complejo, llegando a ser más de 100 personas en determinados momentos.
En junio de 1995 las obras ya estaban muy avanzadas. La inversión superaba los 1600 millones (9,6 millones de euros) y todos los edificios de esa primera fase avanzaban a buen ritmo.

Desgraciadamente la situación de bonanza no duró demasiado.
El 9 de septiembre de 1995 una hoguera mal apagada por los operarios que trabajaban en El Panorámico desató un incendio que arrasó 20 hectáreas de la finca colindante.
La rápida intervención de los bomberos evitó una catástrofe mayor.
En plena construcción, durante unas jornadas especialmente ventosas, la mayoría de los paramentos verticales se vinieron abajo, lo que incrementó notablemente los costes.
Por otro lado la ayuda de la Junta de Castilla y León no llegaba, y aunque el presidente de la Diputación de Segovia se reunió en numerosas ocasiones con Juan José Lucas (presidente de la JCyL) ese dinero nunca se hizo efectivo.
Ambos hechos (y suponemos que algún otro) provocaron la espantada del señor Cereceda, que se retiró del proyecto dejando a Guillermo Tena como único promotor.
Pero las desdichas no terminaban ahí: el 21 de enero de 1996 se inundaban las instalaciones después de una espectacular nevada.
Los terrenos de El Panorámico se asientan sobre un arroyo, por lo que la crecida del cauce afectó seriamente a todos los edificios.

¡En marcha!
Lejos de desanimarse, el empresario siguió persiguiendo aquel sueño y en los primeros días del verano de 1996 se programó la tan esperada inauguración.

Por desgracia la mala suerte, en forma de climatología adversa, retrasó una y otra vez la apertura de las instalaciones con las pérdidas económicas que ello supone.
Por fin, a primeros de julio entraron en funcionamiento el Panorámico Histórico y la terraza de verano. Semanas después se inauguraba la sala de cine Totalmovie.
Se había hecho lo más difícil. El Panorámico de Segovia había comenzado a funcionar.
Previstas para octubre, las aperturas de la llamada “Lonja de la Mesta” y del “Caserón de los Artefactos”; aún a pesar de estar terminados; no llegaron a producirse, pues la suma de acontecimientos negativos había generado mucha desconfianza entre los posibles arrendatarios de los espacios comerciales.
Durante el otoño las instalaciones siguieron abiertas, pero éstas fueron reduciendo su actividad hasta su cierre definitivo a finales de 1996.

Las instalaciones construidas (1ª parte)

A. Totalmovie

La proyección de una película de gran formato (70 mm) sería el aperitivo que los visitantes degustarían antes de acceder al Panorámico, sin duda el plato fuerte de su recorrido.

Sobre una pantalla gigante irían desfilando los paisajes y rincones más bellos de la provincia de Segovia mientras los espectadores, cómodamente sentados en sus butacas, seguirían el movimiento de la cámara, disfrutarían del olor de la tierra mojada y sentirían la brisa o la lluvia en su rostro gracias a los, por aquel entonces, futuristas sistemas de efectos especiales.

Para hacerlo aún más espectacular, los 230 asientos estaban equipados con altavoces, que unidos a los que rodeaban la sala, crearían un sonido envolvente que prometía “dejar con la boca abierta” a los asistentes.

Totalmovie, que supuso una inversión de más de 600 millones de pesetas (3,6 millones de euros), se inauguró el 15 de agosto de 1996 como sala de cine convencional, aplazando el proyecto del gran formato hasta la inauguración completa del parque temático.

Se proyectaron en él las películas más importantes de la temporada, en un ciclo de verano con dos sesiones de lunes a viernes; a las 19.00 y a las 22.00; y sesión única los sábados y domingos a las diez de la noche.
El precio de la entrada era 500 pesetas (3 euros)

El proyector, aún visible, se paró definitivamente después de haber sido utilizado únicamente durante 178 horas.

B. El Panorámico Histórico

En una sala de planta circular dotada con los últimos adelantos tecnológicos se exhibía un espectáculo multimedia de 20 minutos de duración que ilustraba la historia de la ciudad.

Entre esas innovaciones, las más avanzadas de la época, destacaban la realidad virtual, las conexiones de fibra óptica, los láseres, el sonido digital, las mecanizaciones y, por supuesto, decenas de autómatas.

Con una capacidad para 270 personas, este “viaje a través del tiempo”; como rezaba su publicidad; era el buque insignia de todo el complejo.

Desde el hombre de las cavernas hasta La Granja de San Ildefonso y el Alcázar, pasando por la Época Romana o la Edad Media, el Panorámico repasaba el origen de Segovia y los segovianos.

Los entresijos que hacían funcionar tanto el diorama como la sala de cine dan una idea de lo avanzado del sistema. Se pueden ver todavía muchos de esos elementos, que siguen estando prácticamente nuevos.

Es precisamente el techo de este inmueble, de color negro, el motivo por el que en algunos foros de internet se conoce al lugar como “La Cúpula del Mal”.

Lo que probablemente ignoren es que, aun a pesar de su característica forma es sólo eso, un techo, pues tanto el Panorámico como la sala Totalmovie iban a estar en el interior de una enorme cúpula semiesférica de nueva construcción

La cubierta, con una superficie de 1524 metros cuadrados, nunca se llegó a terminar, por lo que ambas atracciones parecen estar en edificios diferentes.

C. Aula Informativa / Centro del excursionista

Otro aspecto importante que los promotores no descuidaron fue el de la educación.
En la parte inferior del edificio de la ermita se instaló el Aula Informativa.

Sirviéndose de modernos equipos audiovisuales e informáticos, los grupos de visitantes podrían completar su estancia, dándole a ésta un carácter lectivo.
Dependiendo del tipo de colectivo se realizarían juegos diversos, concursos de todo tipo, yincanas e incluso redacción e impresión de periódicos.

Por otro lado estaba el Centro del Excursionista, punto de información y lugar de partida de las diferentes actividades al aire libre.

Guías, mapas, consejos y lecciones prácticas eran puestos a disposición de los visitantes para que recorrieran a pie, en mountain-bike o a los lomos de un caballo los numerosos caminos y senderos que partían desde el Panorámico.

Un centro más que innovador, pues recordemos que aunque ahora es algo común, a mitad de los años 90 el fenómeno del turismo rural apenas había comenzado.

Continúa en la 2ª parte

Texto: Tomás Ruiz
Fotografías: Daphneé García y Tomás Ruiz
Localización: Abandonalia