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18 de abril de 2007

El polvorín de Hontoria de la Cantera (ampliación)

Esta entrada es la ampliación fotográfica del artículo “El polvorín de Hontoria de la Cantera” publicado en este mismo Blog hace unos meses. Si quieres conocer la historia del lugar pulsa aquí.

Las fotografías han sido tomadas durante una excursión organizada por el C.E.L.A. y gracias a ello se ha podido llegar hasta el final de las interminables galerías excavadas por toda la montaña.

Empezamos entrando a las cuevas. Lo primero que podemos ver es que los lugares abandonados siguen siendo víctimas de los vándalos. Han pasado sólo unos meses desde la primera foto (que está en la entrada original) y la segunda. Como se puede ver, alguien se ha entretenido en arrancar la mitad de la puerta. Se conoce que le molestaba.


En la zona externa, donde estaban los talleres, apareció, entre trapos, cascotes y tornillería esta antigua lata de lubricante. Creo que SEAT ha cambiado 5 ó 6 veces de logo desde entonces.

Poco a poco nos vamos metiendo en la "zona oscura" y vemos los primeros recuerdos de la estancia del Ejército en las canteras. Esta es una caja de raciones individuales de combate, a consumir antes del fin de 2006 y aprobadas por la OTAN.

A pocos metros había cajas de munición de diferente tipo: granadas, mortero, cartuchos de dinamita...

Aunque estaban vacíos, a algún inconsciente se le ocurrió hacer una hoguera con ellas, con el peligro que supone.

Unos 100 metros en el interior de la montaña un gran agujero en el techo hacía las funciones de linterna y respiradero. La cúpula estaba hecha de ladrillo y hormigón.

Precisamente al final de esta galería nos encontramos con este curioso dibujo. Está hecho en una de las columnas que sustentan el techo, en una zona con total oscuridad y es bastante más artístico que los de los zafios graffiteros de siempre.

Otra de las grandes galerías que horadan la montaña nos deparó una nueva sorpresa. Sumida en la más absoluta oscuridad había una furgoneta calcinada.

En este caso, la luz natural y el aire fresco entraban por una bóveda, también de ladrillo y hormigón.

La parte superior del monte, a la que se llegaba por una angosta escalera bastante deteriorada, nos deja preciosas vistas del lugar.

Además de las modernas garitas de la época del Ejército, también allí están las canteras primitivas, con cuevas excavadas a mano, mucho más irregulares (y pequeñas) que sus "hermanas" de la parte inferior.

En esta ocasión, en la cueva que hay junto al cuartel, sí que estaban los inquilinos del ganadero "okupa"

Inquilinos que fueron a dar su "paseo" justo cuando estábamos nosotros. Esta bélico-bucólica escena pertenece a ese momento:

Por último, algunas fotografías nuevas de los restos del cuartel, cada vez más destrozados. Empezamos por los bares. Primero el de la tropa...

... y luego el de oficiales con su gran chimenea.

Aquí también hay pintadas, pero las comparaciones con la que había dentro de la galería son más que odiosas:

El almacén y cocheras...

Una de las viviendas que conserva el aplique de la lámpara...

Del tejado sólo queda la estructura...

... y de los servicios, casi nada:

De nuevo siglos de historia (recordemos que de las entrañas de estos montes salió la Catedral de Burgos) se ven amenazados por las inclemencias del tiempo, el discurrir de los años y, sobre todo, por el destructor ser humano.

Más fotos e información en Abandonalia.

18 de enero de 2007

El polvorín de Hontoria de la Cantera

Hontoria de la Cantera es un agradable pueblecillo burgalés de aproximadamente 125 habitantes situado a apenas 20 kilómetros de la capital.

Su nombre le viene de unas impresionantes canteras que se explotaban ya en el siglo XI y de las que salieron las piedras necesarias para construir la Catedral de Burgos, una de las obras maestras del gótico, además de otros muchos edificios en lugares como Madrid o Barcelona.

La explotación (subterránea) moderna se hacía excavando la montaña mediante el método de cámaras y pilares, por lo que quedaban enormes espacios de 20 metros de ancho y 5 de alto, ideales para “blindar” en ellos el armamento, la munición y los explosivos del ejército.

A lo largo de 4 décadas se levantó un gran complejo militar en torno a las cuevas agotadas. Almacenes, talleres, viviendas y, por supuesto, las medidas de seguridad habituales como garitas, perros, puestos de guardia y blocaos.

Además de la clásica concertina y del no menos clásico alambre de espino, un foso circundaba el recinto al más puro estilo de un castillo medieval.

El polvorín y su cuartel estuvieron en uso hasta 1994, año en el que el Ministerio de Defensa decidió cerrarlo, aunque hasta 1998 no se declaró el lugar “sin interés militar” y hasta 2004 no se derogó la Zona de Seguridad.

Desde esa fecha, como era de esperar, se ha deteriorado a gran velocidad, principalmente por acción de la gente que lo ha llenado de pintadas y se ha llevado todo lo aprovechable, como puertas, ventanas, vallas…

Las cuevas se cerraron con enormes verjas, pero a día de hoy están todas abiertas y el acceso a todo el recinto es libre.

Sólo una cueva permanece cerrada y es utilizada por un pastor de para guardar allí el rebaño, aunque a juzgar por la cadena que tenía la verja da la sensación de que el ganadero está de “okupa”.

Para continuar viendo fotografías del lugar pulsa aquí

Más fotos e información en Abandonalia.